Cenas saludables

¿Por qué es importante la cena?

La cena es el último alimento del día y es muy importante para nuestro organismo puesto que normalmente no volvemos a comer nada hasta pasadas ocho o nueve horas. Debe ser una comida ligera y con alimentos que no alteren el sueño y el buen descanso, y no aportar muchas calorías puesto que durante el sueño se queman muy pocas.

El gasto energético durante la noche es menor debido a la reducción de actividades durante las horas de descanso, por lo tanto el metabolismo también disminuye, lo que nos hace más susceptibles a acumular grasas.

Muchos estudios sugieren que una cena no debe aportar más del 20 % del total de calorías que se consumen a lo largo del día. Puedes encontrar ejemplos de cenas ligeras, saludables y fáciles de preparar en el artículo: 7 cenas ligeras

Si se ingiere una cena abundante y con alimentos ricos en calorías, nuestro cuerpo puede responder a esos excesos con insomnio, pesadez estomacal, problemas de digestión durante la noche, retención de líquidos, acidez y gases.

 

¿Qué clases de alimentos deben incluirse en una cena saludable?

Para obtener una cena saludable se deben incluir en la misma proteínas de alimentos fácilmente digeribles, como pueden ser las carnes magras como pollo sin piel, pechuga de pavo, pescados y lácteos desnatados.

Las grasas a ingerir deben estar presentes en pequeñas cantidades y ser de buena calidad, como el aceite de oliva, frutos secos, aguacate, etc.

Las verduras, además de ser ligeras, aportan pocas calorías, por lo cual prácticamente todas pueden ser consumidas. Sin embargo, algunas como repollo, pepino, coliflor y coles de Bruselas pueden causar reflujo gástrico o producir gases, por lo cual se deben evitar en la noche.

A la hora de la cena, se deben escoger pocos carbohidratos; las leguminosas son poco recomendables, pues son de difícil digestión. La avena y maíz son más digeribles por lo que pueden ser una buena selección.

Como postre para la cena se deben evitar los productos de pastelería y escoger una pieza de fruta, pero de forma cuidadosa puesto que, por ejemplo, la sandia o el melón pueden producir reflujo gástrico y gases, los cítricos pueden ocasionar acidez estomacal y las bananas tienen elevado contenido de azúcares que no se metabolizaran completamente durante el sueño. Una buena opción serían las peras o manzanas.

Finalmente, una infusión relajante (sin cafeína o teína) puede ser una excelente elección.

Cenas peligrosas

No se recomiendan las cenas que contengan los siguientes alimentos:

§  Grasas saturadas (presentes en frituras, carnes rojas, tortas, mantequilla, quesos amarillos y embutidos). Además de ser fuente de colesterol, son alimentos difíciles de digerir y también pueden producir aumento de la tensión arterial.

  • Féculas y cereales en exceso deben ser evitadas por su alto contenido en calorías, lo que podría incrementar el peso de la persona que los consuma.
  • Comidas muy saladas o condimentadas en exceso pueden producir retención de líquidos y aumento de la presión arterial.
  • Estimulantes como el café, té, bebidas energéticas y refrigerantes con azúcar también tienen que ser evitados en la cena, debido a que al ser estimulantes aceleran las funciones vitales por lo que el descanso se dificultaría.

Por todo lo antes mencionado es aconsejable evaluar la importancia de la cena dentro de los hábitos de alimentación diaria ya que la misma es una entrada abierta para una noche de descanso sin cualquier tipo de trastorno producto de una mala digestión.

 

Esta entrada fue publicada en 28 septiembre, 2017. Añadir a marcadores el enlace permanente.